10 Claves para seguir correctamente a tu director/a

Álvaro Díaz nos ofrece este decálogo con algunos trucos para comunicarte con tu director o directora y no morir en el intento

1. ¿Por dónde empiezo? Antes de comenzar la obra, cuando el director tenga las manos preparadas para dar la entrada, fíjate en la línea imaginaria sobre la que descansan sus manos. Ese será el punto donde caigan cada uno de los pulsos, es decir, cada una de las partes del compás

La base de las manos establece el punto de partida
Recorrido del gesto en compases binarios, ternarios y cuaternarios

2. ¿Utiliza siempre el mismo gesto para todos los compases? Dependiendo del compás en el que se encuentre la obra, o las diferentes secciones de la misma, el director podrá hacer hasta tres figuras básicas diferentes: la línea vertical, el triángulo y la cruz. La línea vertical se usa para compases como el 2/4 o el 6/8 y las manos realizan un gesto parecido al palo de un paraguas: abajo (con un pequeño giro a la derecha) y arriba. El triángulo se usa para el 3/4 o el 9/8 y las manos hacen el siguiente trayecto: abajo, a la derecha, arriba. Por último, la cruz se utiliza para el 4/4 o el 12/8 y el recorrido de las manos es este: abajo, a la izquierda, a la derecha, arriba. Cualquier otro compás será una combinación de estas tres figuras principales.

3. ¿Toco forte o piano? El director señalará las diferentes dinámicas a través de su gesto, expandiendo o reduciendo la amplitud en el eje horizontal. Cuanto más grande y abierto sea el gesto, mayor será la dinámica y, cuanto más íntimo y cerrado, más piano habrá que tocar. No obstante, hay que recordar que las dinámicas que marque serán la del conjunto en general, así que puede no coincidir con la que tú tienes en algunos momentos.

Daniel Harding (forte) y Mariss Jansons (pianissimo)
Mirga Grazinyte Tyla

4. ¿Y qué hago si sube o baja las manos? Generalmente, el eje vertical se utiliza para reforzar los registros, las alturas. Si en un pasaje tocan solamente las maderas agudas, es muy probable que el director refuerce esta idea dirigiendo en un plano más alto que de costumbre, subiendo así la línea imaginaria. A la inversa pasaría si el pasaje estuviera en un registro grave.

5. ¿Puede cambiar la articulación del gesto? En pasajes legato (ligados), la mano fluye naturalmente entre cada uno de los puntos del compás (abajo, a la derecha, etc.) para hacer notar a los músicos que deben tocar todo muy unido y largo. Por otro lado, en pasajes con mayor articulación o staccato (picados), el gesto será más cortante (como dando un golpe a alguien) para que los músicos entiendan que deben articular o separar más las notas. De este cambio en la articulación del gesto también se puede servir para ganar o perder tempo en algunos pasajes.

Detalle del gesto
Carlos Kleiber (1930-2007)

6. ¿Y cómo hace para frasear? Cuando se trata de conseguir una mayor expresión y musicalidad, se usa lo que se conoce como el eje de la profundidad, es decir, hacer las manos hacia delante y hacia atrás. Con estos movimientos, nos transmite la direccionalidad e importancia de cada frase musical. Digamos que este eje aporta ese “algo” especial que tiene la música y que no podríamos describir con palabras.

7. ¡No consigo mirar al director y a la partitura al mismo tiempo! Generalmente, conque te centres en la partitura y mires de reojo al director es suficiente. Tenemos una visión periférica lo bastante potente como para ver, aunque sea algo borrosa, la figura básica que marca el director. No obstante, de vez en cuando, mira completamente hacia él, ya que te puede dar mucha información con otras partes como la cabeza o la cara.

La clave es la visión periférica
Marin Alsop

8. ¡Es que el director no me da la entrada! A todos nos gustaría que el director estuviera toda la obra pendiente de nuestras necesidades musicales, pero lo cierto es que él es el encargado de velar porque la música no “se caiga” en ningún momento y lleguemos todos al final de la obra. Es por ello que el director estudia y da las entradas que considera más relevantes (o peligrosas) para que la obra siga su transcurso de forma normal.

9. Vale, llegamos al final, ¿cómo hacemos para acabar? Para acabar existen multitud de gestos finales, aunque generalmente se suele hacer algo parecido a un círculo (sobre todo tras una nota larga). No obstante, se pueden hacer gestos como ir bajando las manos progresivamente o dar un golpe final como cierre.

Lorin Maazel (1930-2014)
Ricardo Mutti

10. ¡Ey, que todavía seguimos! Es importante saber que, aunque el director dé el gesto final, la obras no se ha acabado porque la resonancia de la música continúa. Por eso, es importante no quitarse el instrumento y desconectar de la obra hasta que el director haya bajado las manos y su postura se haya relajado completamente.

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